Sistematización de la Psicología Social

Este sitio web fue creado con el propósito de brindar apoyo en el área de la Psicología Social. En él se contemplan contenidos temáticos fundamentales que van desde las bases filosóficas de la Psicología Social, pasando por un análisis histórico crítico, revisando las principales teorías y metodos de investigación, hasta las bases tecnológicas y técnicas propias de esta disciplina.

jueves, junio 15, 2006

Probando...probando...1,2,3...probando?

Normas Eticas de Investigación y Publicación

NORMAS ETICAS REFERIDAS A INVESTIGACION Y PUBLICACIONES

(contempladas en los puntos 6.03 y 6.04 del Código de Etica de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires)3

6.03 Investigación
a. Al planificar, diseñar y/o conducir investigaciones e informar sobre sus resultados, los psicólogos lo hacen de acuerdo con las normas éticas reconocidas que rigen la investigación.
b. Los psicólogos implementan todos los recaudos para garantizar los derechos y el bienestar de las personas que participan en la investigación, o están afectadas de alguna forma por ella, así como también cuidan el bienestar de los animales utilizados en investigación.
c. Al planificar sus investigaciones los psicólogos toman todos los recaudos para minimizar la posibilidad de que sus resultados sean engañosos.
d. Los investigadores a cargo de una investigación asumen la responsabilidad de conducirse éticamente. Su responsabilidad se hace extensiva a quienes bajo su supervisión o control trabajen en ella.
e. A los investigadores y asistentes sólo les está permitido desarrollar aquellas tareas para las que están debidamente entrenados y preparados.
f. Los que planifican y conducen investigaciones lo hacen en acuerdo con las leyes y normas específicas que rigen en el país.
g. Previo a iniciar una investigación los psicólogos obtienen el acuerdo explícito de los participantes, debidamente documentado, a quienes se les habrá informado con claridad la naturaleza de la investigación y las responsabilidades de cada parte. La excepción a esta norma son las investigaciones que involucren sólo encuestas anónimas, observaciones naturalísticas (no creadas en forma experimental) o similar.
h. Los psicólogos también obtienen el acuerdo explícito documentado de los participantes de una investigación cuando ésta involucra grabaciones magnetofónicas o filmaciones excepto cuando éstas sean parte de observaciones naturalísticas en lugares públicos y no involucren su uso con fines que dañen la intimidad de las personas.
i. Los sujetos que participen en investigaciones deberán poder optar, luego de informarse sobre la naturaleza de la investigación, acerca de los riesgos si los hubiere o limitaciones a la confiabilidad, entre participar o retirarse.
j. Cuando la investigación involucra a estudiantes o subordinados éstos deben tener la libertad de poder participar o retirarse y si dicha investigación es un requerimiento debe poder ser suplantada por otra actividad alternativa.
k. Cuando las personas involucradas en investigación son legalmente incapaces de dar su consentimiento, el psicólogo obtiene el consentimiento correspondiente de la persona legalmente autorizada para otorgarlo.
l. Los psicólogos sólo utilizan técnicas de engaño en la obtención de datos para una investigación cuando éstas estén debidamente justificadas y no existan alternativas equivalentes. En estos casos los participantes deben ser informados lo antes posible de la verdadera naturaleza de la investigación.
m. Los participantes de una investigación deberán en la medida de lo posible, ser informados de los resultados y conclusiones de la investigación en la participaron.
n. Al dar cuenta de los resultados los psicólogos no fabrican ni falsean los datos.

6.04 Publicación
a. Los psicólogos no presentan como propios, datos, resultados o textos o parte de textos de otros. Igualmente evitan cualquier otra forma de plagio y no publican como original materiales que ya fueron previamente publicados a menos que la republicación se acompañe de la cita o referencia correspondiente. Esto último vale para publicaciones ajenas o propias.
b. Cuando los resultados de una investigación son publicados los psicólogos cooperan poniendo a disposición de otros investigadores el material para que pueda reanalizarse siempre y cuando esto no afecte la confiabilidad de los participantes.

BASE HISTÓRICO-CRÍTICA Y LAS TEORÍAS DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL

II. BASE HISTÓRICO-CRÍTICA Y LAS TEORÍAS DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL
LA DEFINICIÓN DEL CONCEPTO: ANALISIS HISTORICO-CRITICO DE LA PSICOLOGIA SOCIAL


Antecedentes:

Es importante revisar los antecedentes de la psicología social, los cuales van ofreciendo ciertos elementos para la comprensión de esta ciencia. De acuerdo con esto, se identifica desde la cultura prehelénica un interés por las cuestiones centrales de la psicología social como la naturaleza o no del hombre, pero el desarrollo de una perspectiva psicosocial está más ligado con el proceso de industrialización que tuvo lugar en el siglo XIX en el que se establece el naturalismo en la explicación de los fenómenos sociales, es decir que la naturaleza constituye el conjunto de la realidad la cual puede ser comprendida tan sólo a través de la investigación científica, dejando a un lado los sistemas tradicionales de valoración ética en cuanto que niega cualquier trascendencia o destino supranatural para la humanidad, y se considera que los valores se deben encontrar dentro del ámbito social, lo cual los hace relativos porque dependen de las costumbres y la utilidad que tengan dentro de determinado contexto. Todo esto conlleva a un pensamiento racionalista y científico que permitiría el nacimiento de las ciencias sociales, entre ellas, la psicología social.

En este contexto histórico y social, la construcción de la psicología social está vinculada con dos líneas de pensamiento:

1. Johann F. Herbart (1776-1841): Su enfoque es centrado en lo social dado que da primacía de lo social sobre lo individual al considerar a la estructura y el contexto social como condicionantes del comportamiento; la vida psíquica como resultado de las influencias sociales. Este enfoque fue influyente para la psicología de los pueblos (Völkerpsychologie), acude a variables externas al individuo para la explicación de acontecimiento psíquicos que se derivan de intercambios psíquicos de los individuos. Se asegura que un enfoque psicosocial es aquel que estudia la conducta individual y grupal como condicionadas por los intercambios que se establecen entre los individuos. Holzapgfel adopta este enfoque al señalar que la unidad de análisis de la psicología social es el individuo en relación con otros.

2. Augusto Comte (1758-1857): Su propuesta es estudiar los fenómenos sociales científicamente, como ligados a leyes naturales invariables que pueden descubrirse por medio del razonamiento y la observación. Además, demanda el desarrollo de una ciencia que tratara de la interacción entre el individuo y la sociedad.

La trascendencia de estos dos autores consiste en haber demandado una disciplina científica que tratara de la interacción entre el individuo y la sociedad. Así que, después de la Revolución Francesa (1789-1799), en el siglo XIX, se destacan los aportes de tres europeos:

1. Gabriel Tarde (1843-1904): Hace una crítica a la psicología individualista y a la sociología mecanicista del momento, dado que no explicaban con exactitud los hechos sociales que, según él, debían ser estudiados considerando como punto de partida la interacción social, lo que él denominaría como actividad intermental. Dice que todos los fenómenos sociales pueden reducirse a la relación entre dos personas, cuyo proceso fundamental es la imitación que facilita la transmisión intermental, la difusión de cualquier realidad social. La imitación sería esa socialización para un eficiente afirmación en la sociedad. Mediante este proceso, el individuo interioriza la realidad social, es decir que las realidades sociales son internas. Lo social resulta algo inherente al individuo y lo que en últimas explica lo social es lo individual.

2. Émile Durkheim (1858-1917): Contrario a lo planteado por Tarde, afirma que lo social es una realidad externa al individuo y supedita lo individual a lo social. Los hechos sociales son externos en dos sentidos: existen fuera de él y constituyen una realidad objetiva independiente de éste. Sostiene que la vida individual es resultado de la vida social y considera a la sociedad como un sistema de relaciones que existe fuera del individuo. Dichas relaciones no son controladas por el individuo sino por normas, reglas o leyes constituidas con el tiempo y que no son objeto de negociación por parte de los individuos que están obligados a actuar conforme a ellas, bien por sanción legal de la autoridad pública o por coerción moral. Estos modos de actuación tienen un fundamento cognitivo: el sistema de creencias que define cuáles deber ser sus relaciones mutuas. Así, los elementos esenciales de la cultural y la estructura social están internalizados como parte de la personalidad del individuo. De acuerdo con esto, los hechos sociales no son el simple desenvolvimiento de los hechos psíquicos sino que, en gran parte, son la prolongación de los primeros dentro de las conciencias.

3. Gustave Le Bon (1841-1931): Su propuesta coincide con la Durkheim en cuanto considera que la conducta humana es dominada por el espíritu de grupo. En su obra acerca de la psicología de las masas, diferencia entre psique individual y colectiva: la primera es consciente, racional y pacífica; la segunda es subconsciente, irracional y, en general, violenta. Establece su ley de la unidad psíquica o mental de la masa, en el que los individuos se funden en un sentimiento o espíritu común que borra las diferencias de personalidad propiciando la emergencia de patrones homogéneos de conductas y actitudes. Los mecanismos y procesos que subyacen a esta ley son la anonimia o desindividualización, el contagio psíquico y la sugestionabilidad.

Estos autores tienen en común que buscan una explicación de los fenómenos sociales desde una perspectiva natural, positiva y empírica, dejando a un lado las explicaciones tradicionales que han sido poco objetivas e insuficientes. Asimismo, demandan nuevos conceptos que pusieran el énfasis en las relaciones entre lo individual y lo social. De esta manera, la psicología social se construye a partir de los elementos que ofrece la sociología y la psicología para el estudio de las interacciones.


Contribuciones sociológicas al nacimiento de la psicología social:

1. Edward Ross (1866-1951): Su obra está orientada a la psicología social sociológica. Tuvo una fuerte influencia de Tarde y, contrario a McDougall, propone que la psicología social se ocupa de las uniformidades debidas a causas sociales, es decir, a los contactos mentales o a las interacciones mentales. Interacciones determinadas por los principios de invención y de sugestión e imitación, fundamentalmente. Su planteamiento difiere del de McDougall al insistir en la imitación, en vez de los instintos. La psicología social para estudiar las causas y condiciones que hacen del individuo un ser social; no se reduce a una psicología de relaciones interpersonales sino que se centra también en las influencias sociales del medio sobre el individuo y los grupos o formaciones sociales. La estructura y los procesos mentales dependen de los modos de vida impuestos por su posición en el sistema social.

2. George Mead (1863-1891): Se opone a los postulados de Le Bon y Durkheim acerca del espíritu de grupo y elabora teorías sobre el “yo”. Fue influenciado por McDougall y propone que la psicología social es el estudio de la experiencia y la conducta del individuo como dependiente del grupo social y señala tres características de esta psicología: el instinto social, la intercomunicación social y la conciencia social. Para este autor, la existencia de instintos sociales en el hombre es condición necesaria para el surgimiento de la conciencia. Dichos instintos son los responsables de que el organismo reaccione de forma particulares ante cierto tipo de estímulos y de que dichas respuestas se conviertan en nuevos estímulos que contienen, a su vez, el repertorio posible de actitudes que un organismo puede adoptar ante los mismos.


Contribuciones psicológicas al nacimiento de la psicología social:

1. William McDougall (1871-1938): Su obra está orientada hacia una psicología social psicológica. El objeto de la psicología social es la moralización del individuo que por tendencia natural es egoísta. Su concepción monista (los instintos como único medio para explicar la conducta) es típica de la época. De esta postura se hereda el conductismo que se erigió en su contra. En su explicación instintivista de la actividad humana, el medio social juega un papel secundario: influye en dichas tendencias innatas incrementando su complejidad pero dejando invariable su naturaleza. Su planteamiento difiere del de Ross al insistir en vez de la imitación, en los instintos.

2. Floyd Allport (1897-1967): Es defensor de una psicología social psicológica. Para él el individuo debería ser el centro de la psicología social. Afirma que dentro del individuo se pueden encontrar los mecanismos conductuales y conocimientos que son fundamentales en la interacción entre individuos. Es precursor del conductismo como el enfoque válido para el estudio del ser humano en interacción, y del experimentalismo. Fue el primero que se basó en los resultados de la experimentación más que en la observación, las teorías y la especulación. Rechazó la idea de espíritu de grupo propuesta por Le Bon y Durkheim y no aceptó las teorías de los instintos formulada por McDougall, sino que dice que la conducta social es el resultado de reflejos prepotentes que se modifican con el condicionamiento.


Nacimiento de la psicología social:

Tras la derrota del movimiento instintivista y el rechazo de toda referencia al espíritu de grupo como entidad explicativa, la naciente psicología social empieza a buscar nuevas alternativas y el resultado de esa búsqueda fue centrar el objeto de la disciplina en el estudio de la conducta del individuo como función del medio social y de la forma en que éste es experimentado por él. A partir de los años treinta, la psicología social entra a una etapa de consolidación y desarrollo caracterizada por el desarrollo de un gran número de teorías que carecían de un marco conceptual común, así como por la utilización de una refinada metodología de corte experimental y por un creciente interés por la aplicación del conocimiento psicosocial, que decaería entre los años cincuenta y setenta.


Psicología Social en Europa:

La psicología social en Europa se preocupó más por el análisis psicosociológico no reduccionista en el que se enfatizan los aspectos sociales, asumiendo ciertos rasgos que la diferenciarían de la psicología social americana que ha sido individualista y experimental. Esta nueva dirección de la psicología social permitió enriquecer el marco de reflexión tanto teórico como empírico de esta ciencia. Entonces, de las teorías elaboradas por estudiosos europeos, las que han tenido mayor impacto y han dado lugar a un mayor número de investigaciones son:

1. Teoría de las representaciones sociales (1961): Presentada por Moscovici, quien define las representaciones sociales como un sistema de valores, nociones y prácticas que proporciona a los individuos los medios para orientarse en el contexto social. Este concepto se construye a partir de la crítica que este autor hace al concepto durkheimniano de representación colectiva, y se propone como una alternativa al concepto de actitud. Lo que diferencia las representaciones colectiva de las representaciones sociales es el carácter dinámico de las segundas, pues se crean y recrean en el curso de la conversaciones cotidianas; no se imponen sobre la conciencia sino que son producidas por las personas y los grupos en interacción social.

2. Teoría de las minorías activas (1976): A mediados del siglo XX se presentaron acontecimientos sociales en los que las minorías ocuparon un lugar destacado, irrumpiendo con fuerza en la escena política y a los que se pretende dar una respuesta. Su representante, Moscovici, estudiará este protagonista histórico, confrontando una psicología de las mayorías con una psicología de las minorías, una psicología social cuya función principal es el orden social, el equilibrio y los procesos de influencia frente a una psicología genética. Para lograr esta meta, propone que el individualismo del funcionalismo psicológico sea transformado en interacción y la dependencia en interdependencia, y que la relación entre mayorías y minorías sea vista de forma no mecanicista (simétrica). Esto es una innovación y su objetivo ya no va a ser el control social sino el cambio social. Su aporte consistió en la construcción de una teoría psicosocial de las condiciones requeridas para un cambio dentro de las relaciones entre grupos que ocupan distintas posiciones en la estructura social, en contraposición a una psicología social preocupada tan sólo por las uniformidades de la conducta humana y la influencia de las estructuras sociales en el comportamiento individual.

3. Teoría de identidad social (1983): Elaborada por Tajfel. La identidad social es el conocimiento que tiene el individuo de que pertenece a ciertos grupos sociales. Introduce el concepto de categoría social para dar una perspectiva más social a la teoría, al entender las relaciones interpersonales en el contexto más amplio de la pertenencia a diferentes categorías sociales. El proceso de categorización es útil para la explicación de las relaciones intra e intergrupales, pues es un proceso mediante el cual se acentúan las diferencias entre los grupos a la vez que lleva a la asimilación de las diferencias endogrupales. Así que su aporte consiste en manejar un nivel de explicación más psicosocial, además de contribuir a una comprensión más profunda de las relaciones intergrupales y de la discriminación, estereotipos, prejuicios y más, que permean una gran parte de las relaciones.


Definición de la psicología social:

Hasta aquí, se ha presentado de manera general lo que se ha estudiado y las formas como debía estudiarse el objeto de estudio de la psicología social. La definición de esta ciencia se torna un poco difícil en cuanto que diversos autores proponen definiciones a partir de lo conocido, al mismo tiempo que, los interrogantes son planteados por los centros de poder a los académicos, lo que conduce a pensar en una psicología social apta para el consumo masivo de estudiantes universitarios o dinámicos empresarios capitalistas, promulgando en los libros un mundo que no coincide con la cotidianidad. Esta visión no es la única ni la mejor, es más, ni siquiera el psicólogo tiene que asumir sus lineamientos. La psicología social se caracteriza por no poseer un único paradigma sintetizador sino que, por el contrario, hay diferentes formas de concebir su objeto y su metodología, es decir, es multiparadigmática. De esta manera, han sido muchos los autores que han aportado al desarrollo de esta ciencia. Los autores mencionados anteriormente son puntos de referencia, representantes de perspectivas imperantes en determinada etapa del desarrollo de la psicología social, pero detrás de ellos hay muchos estudiosos que contribuyeron en ese proceso dialéctico de construcción de la ciencia, en el que el objeto se constituye por una mutua negación de polos, lo cual ocurre en un proceso histórico.

A pesar de que muchos autores han intentado presentar una definición de la psicología social de una manera corta y precisa, ninguna es del todo satisfactoria porque siempre está mediada por algún paradigma específico o puede caer en el eclecticismo. Un autor que se arriesga a dar una definición lo más acertada posible es Martín Baró (1995) quien afirma que la psicología social pretende examinar la doble realidad de la persona: la estructura personal (personalidad de la persona y quehacer concreto) y la estructura social (cada sociedad o grupo específico); estudia el influjo personal el cual constituye una acción como social y es un elemento interno a la misma acción, que adquiere una significación transindividual en esa referencia a otros, y mediante esa significación recibe un impulso estimulante o impulso inhibidor; por ende, su objeto de estudio es la acción humana, ya sea individual o grupal, en cuanto a referida a otros. El problema fundamental es la “facilitación social”: qué es lo que facilita y qué es lo que se dificulta en una determinada sociedad o grupo social en un determinado momento histórico y para una determinada persona. Sólo en segundo lugar, interesa preguntar cómo, a través de qué procesos y mecanismos concretos, este influjo tiene lugar.

La psicología como el estudio científico de la acción en cuanto a ideológica es una definición que propone Martín Baró. Al decir ideológica incluye la idea de influjo o relación interpersonal, afirmando simultáneamente que la acción es una síntesis de objetividad y subjetividad, de conocimiento y valoración, no necesariamente consciente, es decir que la acción está firmada por unos contenidos valorados y referidos históricamente a una estructura social. En la ideología, las fuerzas sociales se convierten en formas concretas de vivir, pensar y sentir de las personas, es decir, la objetividad social se convierte en subjetividad individual y, al actuarla, la persona se realiza como sujeto social. Eso sí, es claro que se habla de acción humana y no de conducta pues la acción es la que tiene un significado; la acción supone una conducta, es decir, una respuesta externamente verificable pero supone también interioridad, un sentido, un producto; toda acción consiste en hacer o producir algo y este producto afecta a la totalidad social. Entonces, los influjos sociales son impactos valorativos según los impactos valorativos de acuerdo a la actividad e intereses en juego; existe un determinismo selectivo que se ejerce sobre las acciones de las personas y grupos reales a partir de los intereses y valores sociales dominantes; y la función ideológica suscita la necesidad de ubicar cada proceso ideológico en la totalidad de los procesos sociales, trascendiendo a la simple comprensión de los mecanismos parciales de la que está llena la actual psicología social.

Acorde con la definición planteada por este autor, adopta una perspectiva dialéctica en donde se asume que la persona y la sociedad no simplemente interactúan como algo constituido, sino que se constituyen mutuamente y, por ende, que negándose uno y otro, se afirman como tales. No pueden entenderse los procesos ideológicos de la persona sin atender como parte esencial a su estructuración social. De lo anterior se deduce que la acción humana es, por naturaleza, ideológica puesto que está intrínsecamente configurada por las fuerzas sociales operantes en una determinada historia.


Etapas de la psicología social:

1. La de fines del S.XIX, durante este primer periodo se concibe la sociedad como un todo unitario y se trata de “compaginar las necesidades del individuo con las necesidades del todo social, examinando para ello los vínculos entre la estructura social y la estructura de personalidad”. La pregunta que se trata de responder es “¿Qué nos mantiene unidos en el orden establecido?”

2. La que va de los albores del S.XX hasta los años setenta que corresponde al periodo de americanización de la psicología social. La pregunta que se intenta responder es “¿Qué nos integra al orden establecido?”. Asumiendo que el sistema social es el representante de un orden social incuestionable. Este periodo se caracteriza por el énfasis en lo psicológico y en el individuo como unidad de análisis y por la visión de la disciplina desde el poder. Es el individuo el que debe adaptarse a la estructura social, militar o industrial, no la estructura la que debe cambiar.

3. El tercer periodo es el que emerge recientemente. Durante él la pregunta cambia como consecuencias de la crisis que sufre la disciplina, por la derrota militar y política en la guerra de Vietnam. La pregunta es “¿Qué nos libera del desorden establecido?”. La psicología social se ocuparía de estudiar la manera como el hombre construye y es construido por su sociedad. Desde principios de esta década hemos entrado en este periodo en el cual se distingue entre dos psicologías sociales: la moderna y la postmoderna.


Psicología social en tres mundos:

Estados Unidos es reconocido como el primer mundo psicológico dado sus abundantes laboratorios, equipo complejo y abundante personal entrenado. Su psicología está muy entrelazada con la canadiense y por eso se habla de una psicología Norteamericana caracterizada principalmente por su corte experimental, lo que le otorgaba un valor científico, y su perspectiva individualista.

Por otro lado, se encuentra la psicología Europea que, aunque no tiene tantos psicólogos como Norteamérica en el área de la psicología, comparten el mismo interés por los niveles personal e interpersonal en cuanto a la explicación de la conducta social, pero los estudiosos europeos tienden a dar una mayor atención al nivel intergrupal y social, por eso pueden criticar el individualismo estadounidense proponiendo que el conflicto no surge tanto de las percepciones erróneas de las personas como de una lucha de poder entre grupos. La situación política impulsó los trabajos sociales en los que se trabajaron temáticas como el desempleo, la ideología política y las relaciones entre diferentes grupos lingüísticos y étnicos. Algunos psicólogos sociales europeos han contribuido con nuevos enfoques y su metodología complementa los experimentos de laboratorio con la observación natural de la conducta y el discurso social.

Finalmente, se encuentran los países en desarrollo los cuales han importado su psicología del primer y segundo mundo debido al obstáculo que les genera sus recursos limitados. Sin embargo, sus problemas son distintos: demandan atención en cuestiones imperantes relacionadas con la pobreza, el conflicto y los estilos de vida agrícolas tradicionales. En las sociedades del tercer mundo, los psicólogos sociales pocas veces se dan el lujo de explorar los fundamentos de la naturaleza humana, ni las personas analfabetas pueden responder cuestionarios.


Psicología Social Latinoamericana:

Es una Psicología Social interesada en trabajar sobre los problemas de pobreza, represión y cambios sociales. También sobre la religiosidad popular y su relación con la política. Las reflexiones acerca del “carácter nacional”, la identidad social (nacionalista, étnica, etc.) caracterizan a un continente como el latinoamericano, cruce de culturas (indígenas, africana, europea) e inmigrantes de segunda y tercera generación provenientes de Asia o de los países árabes. Otros temas de investigación que se trabajan, y son comunes en la vida cotidiana española y americana, son la salud, los medios de comunicación, el ambiente y la participación política. Así, la psicología social latinoamericana tiende a ser mucho más sociológica y crítica que la estadounidense y la europea. La urgencia de la problemática social hace que los estudiosos sientan fuertemente su estatus privilegiado y les obliga a mostrar la relevancia social y la utilidad de su disciplina. Ellos cuentan con difíciles condiciones materiales para el trabajo intelectual y por eso los psicólogos sociales latinoamericanos son o “aplicados” o intelectuales críticos. Además, la revisión de biografías intelectuales muestra una formación de tendencia marxista, la participación en movimientos sociales radicales y un compromiso con el cambio social.

Si los estadounidenses se caracterizan por su individualismo y optimismo, orientándose a explicaciones individualistas de los fenómenos sociales, y los europeos por su tendencia a hacer mayor énfasis en los social, lo colectivo, y a tener una imagen más negativa de la naturaleza y de la sociedad humana, ofreciendo explicaciones basadas en las relaciones sociales (entre grupos o entre pensamiento individual y procesos colectivos), los latinoamericanos se caracterizarán por su rechazo a la dependencia teórica, el uso de un enfoque periodístico y literario, poco interés por lo metodológico (en el sentido estricto de empírico), el rechazo del empirismo, cuantitativismo y positivismo, esforzándose por ser tecnológica y realista, capaz de entregar orientaciones de intervención y de evaluarlas con ideas y métodos que sobrepasen el mero sentido común.

Su surgimiento fue durante los años cincuenta, época en la cual también se estaban creando la mayor parte de las Escuelas de Psicología y con el reconocimiento de la necesidad social de la profesión. En su principio, estudiaba lo que presentaban los textos de Psicología Social de ese tiempo, caracterizada entonces por su carácter dependiente y reproductor de teorías, métodos y temas de estudio en boga en los Estados Unidos principalmente, y en Europa. Se necesitaron 20 años de trabajo sistemático a partir de la creación de las escuelas de Psicología, de centros de investigación y de departamentos de Psicología Social, además del establecimiento de líneas de investigación con la producción ligada a ellas, la formación y egreso de varias promociones de psicólogos y el entrenamiento en la práctica docente e investigativa, para que la Psicología Social Latinoamericana comenzara a producir medios de estudios surgidos de su propio seno. De igual manera, la Psicología Social surgida entre los años cincuenta y setenta tiene como ámbito naciones marcadas por una particular inserción internacional, por lo que se promovía una política de sustitución de importaciones, que favorecía el desarrollo tecnológico pero su epicentro estaba fuera del contexto latinoamericano. Por otro lado, la mayoría de quienes comenzaban a desarrollar una práctica psicosocial sistemática se habían formado en centros académicos de Estados Unidos o Europa o debían su entrenamiento básico a ciencias afines como la Sociología, Antropología, Filosofía e incluso Medicina. Esto implica una importación de modelos, teorías, métodos y áreas de interés, como también sesgos provenientes de esas disciplinas de origen que si bien aportaron enfoques de interés, en lugar de complementar ocuparon, por un tiempo, el lugar correspondiente a tendencias y perspectivas surgidas dentro de la Psicología Social.

Psicología Social Experimental


PRINCIPALES APROXIMACIONES TEÓRICAS DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL


PSICOLOGÍA SOCIAL EXPERIMENTAL


La psicologia experimental es aquella que estudia el comportamiento y los fenómenos físicos a través de la aplicación de diversas técnicas de laboratorio. Su inicio como disciplina científica tiene sus orígenes en los estudios del físico alemán Gustav Fechner, quien en su obra Elementos de psicofísica (1960) utilizó datos experimentales para probar e inducir la relación entre magnitudes físicas y sensoriales, relación que tenía una formulación matemática logarítmica conocida como Ley de Fechner[C1] *.

Con el método experimental lo que se pretendía era tener control sobre ciertas situaciones para predecir fenómenos sociales gracias al establecimiento de leyes generales, es decir, el psicólogo investigador planteaba y diseñaba una situación controlada de tal forma que pudiera manipular una o mas variables independientes con el objeto de observar su efecto sobre una o mas variables dependientes, estableciendo de esta manera, generalidades mediante procesos inductivos. El método experimental sugiere vínculos causales entre variables bajo condiciones controladas, realzando la “objetividad” del estudio, de la mano de elementos como: Simplificación, predicción, control, medición exacta y el establecimiento de leyes.

El primer laboratorio psicológico fue creado en el año de 1879 por el psicólogo alemán Wilhlem Wundt, en el cual enseñaba a los sujetos a describir detalladamente las sensaciones —introspectivamente experimentadas—, que provocaban en ellos una serie de estímulos sistemáticamente controlados. Además de esto, Wundt también medía los tiempos de reacción en tests de complejidad variable, intentando identificar los componentes psíquicos internos y descubrir las leyes que regían sus combinaciones

Entre las ventajas aportadas por la psicología social tenemos:

Posibilita establecer contrastes entre teorías y desarrollar conceptualmente enfoques teóricos.
Le ofrece al experimentador una alta confiabilidad, puesto que consiste en estudiar el impacto de una variable independiente sobre una variable dependiente.
Posibilita al investigador desarrollar conceptos de carácter empírico y función explicativa.
Posibilita el desarrollo de modelos teóricos y utilizarlos para hacer inferencias del mundo real.

Sin embargo, al igual que las demás disciplinas manejadas en psicología, la psicología social posee ciertas desventajas entre las que vale la pena mencionar:

Dificulta la extrapolación de sus resultados al ámbito natural, puesto que este ultimo se escapa del control del experimentador y la completa recolección de datos y evaluación minuciosa con la que se cuenta en los laboratorios.
No deja de lado la subjetividad del experimentador, quien al realizar sus estudios se ve en la obligación de establecer las leyes y teorías.
En la mayoría de casos se limita a ser estudiado dentro de la cultura del experimentador, Imposibilitando el análisis del hecho social bajo el contexto espacio-temporal de la cultura a la que pertenece.
El modelo experimental tiende a homogenizar la conducta social del hombre, sin considerar la variabilidad de culturas en las que se desenvuelve la vida del ser humano y la subjetividad que maneja cada integrante estudiado.


Entre los factores que contribuyeron al surgimiento y desarrollo de la psicología social experimental tenemos:

Influencia del paradigma positivista para posicionar a la psicología Social dentro de un modelo científico característico de las llamadas Ciencias Naturales.
A consecuencia de las exigencias del modelo socioeconómico capitalista predominante en occidente (Europa y Norte América), puesto que, debido a la dinámica de este y su organización jerárquicamente verticalizada, las grandes cabezas económicas necesitaban un soporte “teórico-científico” que les posibilitaran la manipulación de las masas y por consiguiente, la conservación de la hegemonía del poder para unos cuantos.
El impacto de la primera y segunda guerra mundial en la psicología social, fue un valioso factor para su desarrollo, puesto que al presentarse posibilitó el estudio de problemas de aplicación bélica y empleando los estudios de psicología social experimental trató de mitigar un poco el impacto psicológico que ambas guerras tuvieron sobre las personas afectadas.

Entre los principales autores de esta disciplina tenemos:

Gustav Fechner quien empleó datos experimentales en su obra Elementos de psicofísica (1960) para probar e inducir la relación entre magnitudes físicas y sensoriales.

Wilhelm Wundt quien fundó el primer laboratorio psicológico en el cual le enseñaba a los sujetos de estudio a describir detalladamente las sensaciones –introspectivamente experimentadas- que provocaba en ellos una serie de estímulos sistemáticamente controlados. También medía los tiempos de reacción en tests de complejidad variable, intentando identificar los componentes psíquicos internos y así, descubrir las leyes que regían sus combinaciones.

Hermann Ebbinghaus quien los inicios del siglo XX, momento en que los métodos introspectivos, o el hecho mismo de considerar los fenómenos psíquicos internos como objeto de estudio científico, fueron desestimados, incapaces de aclarar fenómenos como el del pensamiento sin imágenes se rebeló a los planteamientos de Wundt y dirigió una monumental investigación sobre la memoria que implicaba el aprendizaje de largas series de sílabas sin sentido, sentando un precedente para las generaciones futuras de psicólogos especializados en el aprendizaje.
Al perseguir objetivos similares para dotar a la psicología de rigor científico, Wundt y Ebbinghaus comenzaron a hacer orientaciones experimentales con animales orientando a Edward Lee Thorndike y a Jhon B. Watson[C2] en la formulación de sus planteamientos y desarrollo de su metodología.

[C1]La ley de Fechner establece la relación cuantitativa que existe entre las sensaciones psíquicas y los estímulos físicos que las originan. La intensidad de las sensaciones es así proporcional a la potencia de los estímulos.

[C2]definió la psicología como ciencia del comportamiento —externo, observable— y no de la mente, consideración que excluía a los fenómenos psíquicos internos como objeto de estudio y a los métodos introspectivos como técnica para estudiarlos

Interaccionismo Simbólico

INTERACCIONISMO SIMBÓLICO


El interaccionismo simbólico es un movimiento que nace a inicios del siglo XX y cuyo foco principal de desarrollo es Estados Unidos. El interaccionismo simbólico intenta dar cuenta de la forma en que se conecta lo psicológico con lo social y como se expresa esto en la interacción que sostiene las personas y el uso de los símbolos presentes en ese proceso.

El Interaccionismo simbólico intenta hacer una mirada global de los procesos sociales en los cuales se encuentra inscrito el ser humano y contemplándolo como constructor de las dinámicas sociales, observándolas desde sus elementos básicos.

El Interaccionismo Simbólico parte de la hipótesis de que la realidad social se forma y se desarrolla con base en las interacciones entre los miembros de la sociedad. El transcurso de acciones interactivas produce una realidad social nueva (emergente), que no se puede anticipar. Por eso la realidad social no es concebida como estática, más bien se desarrolla una dinámica interactiva en la cual son creados continuamente nuevos aspectos de actuación.

Su propuesta teórica postula que el self intermedia la relación entre la sociedad y por lo menos una buena parte del comportamiento social.

Entre los personajes que contribuyeron en la consolidación de este movimiento se encuentran William James, el cual desarrolló el concepto de que el self es multifacético y producto de las relaciones de la persona con otros particularmente relevantes. Jhon Dewey quien insistía en la relación intima entre la persona y la sociedad en donde la organización de la personalidad se daba en términos de hábito y la organización social en términos de costumbre o habito colectivo. Cooley quien argumentaba que no hay individualidad fuera de del orden social y que la personalidad emerge de la comunicación entre los que comparten la vida social y que las expectativas de otros son centrales para la personalidad.

Entre los aportes a la conceptualización del Interaccionismo simbólico se destacan las líneas argumentales que se trabajan en la escuela de Chicago con Herbert Blumer a la cabeza y la escuela de Iowa con H. M. Khun. De Blumer se destaca la concepción de que las personas, la acción organizada y los medios son como flujos continuamente construidos y reconstruidos por la vía de los procesos definitorios e interpretativos. De esta forma, “Blumer se orienta al examen directo del mundo empírico de la experiencia cotidiana como los significado de conocimiento que repercuten en el comportamiento humano”. La escuela de Chicago enfatiza en procesos y no en estructuras, por lo tanto Blumer que la sociedad no es una estructura organizacional, mas las acciones de las personas que toman lugar en situaciones, es construida por las personas interpretando situaciones, interpretando y aceptando cosas que tienen que ser tenidas en cuenta.

La escuela de Iowa con Khun a la cabeza, propende por un tipo de estudio más del tipo convencional, vuelto sobre la forma de observar de tipo positivista. Khun considera que la estructura social es creada, mantenida y cambiada por la interacción simbólica; entretanto, una vez creada, la estructura ejerce coacción sobre la interacción. Por lo tanto desde esta perspectiva se ve una interrelación y hasta cierto punto una determinación recíproca de los procesos que se establecen a nivel social.

El interaccionismo simbólico ha sufrido transformaciones desde que inicio como movimiento pasando por procesos como la fragmentación, la expansión, la incorporación y la adopción de sus conceptos en el área del conocimiento de la psicología social y la sociología fundamentalmente.

Para autores como Fine (1993), el interaccionismo simbólico se ha centrado fundamentalmente en el debate de dualidades opuestas como: niveles de análisis micro/macro, el orden social de agencia/estructura y el método de investigación realista/interpretativo de las dinámicas sociales.

Constructivismo Social

CONSTRUCTIVISMO SOCIAL


Dado que el empirismo es una perspectiva exogénica que plantea que el conocimiento es una copia de la realidad, y el racionalismo, una endogénica donde el conocimiento depende de procesamientos internos al organismo mediante los cuales puede organizar (no copiar) la realidad para hacerla entendible, se presentó una polémica entre estos dos polos que afectó a la Psicología Social en tanto que había una confusión acerca de qué aspectos deben estudiarse: los ambientales o los cognitivos. El construccionismo, iniciado por Kenneth Gergen, intenta superar esta dualidad objeto-sujeto desarrollando una teoría alternativa del funcionamiento de la ciencia y desafiando la idea de conocimiento como representación mental, lo cual logra al proponer que el conocimiento no es algo que la gente posee en la cabeza sino algo que la gente hace junta, señalando que el lenguaje es esencialmente una actividad compartida.

El propósito del construccionismo social es trascender el empirismo y el racionalismo, considerando el conocimiento como un producto del intercambio social que está determinado por la cultura, la historia y el contexto social. Se trata de una propuesta que contradice al positivismo, enfoque en el que se contemplaba el conocimiento como resultado de la inducción o de la construcción de hipótesis generales.

El construccionismo social busca explicar cómo las personas llegan a describir y explicar o mundo donde viven, y se ha encontrado que los conceptos con los que una persona comprende el mundo son de tipo social, consolidados a partir de los intercambios entre las personas y se sitúan históricamente, es decir, un mismo concepto puede ser interpretado de diferentes maneras según el momento histórico que se esté viviendo ya que el proceso de entender no es una predisposición natural sino que resulta de la dinámica activa y cooperativa entre los sujetos que se interrelacionan en un momento dado.

Entonces, de acuerdo a con lo anterior, la prevalecía de una forma de comprensión sobre otras estará en función ya no de la validez empírica de determinada perspectiva sino de los procesos sociales. Así, las formas de comprensión acogidas están conectadas con una amplia gama de actividades sociales que, al formar parte de varios modelos sociales, sirven para sostener y apoyar ciertos modelos excluyendo otros. Por ende, la alteración de descripciones y explicaciones implica una amenaza a ciertas acciones y una invitación a otras. Las interacciones entre los sujetos posibilitan una red simbólica, la cual es construida colectivamente para crear un contexto en el que se puedan enunciar discursos de lo que es el mundo. Estos discursos y sus consecuentes significados no son algo que exista dentro de lo que llamamos o pensamos como mente individual pues hacen parte del flujo constante de intercambios intersubjetivos que continuamente reestructuran esa red simbólica o dominios de saber.

Esta teoría asume la construcción de la realidad de manera social, por lo que conceptualiza cómo se dan históricamente los supuestos de realidad de los colectivos y cómo se asume lo cierto o lo falso dentro de cada dominio específico de saber. De esta manera, se establece un acercamiento a las narrativas que explican todo lo que el sujeto asume que es, que se puede pensar, lo que se dice y es cierto y aquello que no se puede decir, pues no es posible.
La psicología se ha erigido como un lugar privilegiado para el estudio del conocimiento individual. Es ésta, más que otra disciplina, la que se ha encargado de elevar a un carácter científico los procesos mentales individuales. Gergen visualiza dos tradiciones en que la psicología se ha hecho heredera: el empirismo lógico de la cual su expresión es la psicología conductual y el racionalismo de la cual su expresión es la psicología cognitiva. Si el conocimiento es individual, entonces se tendría que desconfiar de las decisiones del individuo respecto a la moral, a la política, a la economía, entre otros, ya que estos son conocimientos culturalmente determinados. De este modo, el construccionismo social establece que el conocimiento es construido desde las prácticas socioculturales.

Al plantear el discurso en una dimensión de la práctica social, promueve un desarrollo de cambios de paradigmas en las propias comunidades que generan conocimiento; dichos cambios se refieren a la forma de entender los fenómenos que enfrenta la comunidad. En la psicología conductual existe una superposición entre la teoría conductista, su metodología empírica y su perspectiva meta-teórica (empirismo lógico), que afecta diferentes área de la disciplina: lo teórico es lo observable, el experimento y el experimentador están separados por una gran distancia, su base explicativa es empirista y racional de sus explicaciones. Dado esto, resultan apropiadas a ese pensamiento la formulación de hipótesis, la experimentación y corroboración debido a que las explicaciones que posibilita son científicas y están basadas en el método. Además, para el conductismo radical, se define la preeminencia del ambiente para la explicación de las conductas humanas. Su figuración estaría dada en que “el hombre es un ser de hábitos”. La adaptación estaría basada por las influencias recíprocas entre hombre y ambiente.

En el Neo-conductismo la liberalización de la meta-teoría (empirismo lógico) que obligaba una correspondencia directa entre el constructo teórico y lo observable de lo cual el conductismo radical se hizo participe, derivó en el desarrollo de “constructos hipotéticos” que refieren a estados psicológicos que intervienen en la formula E - R (estímulo ambiental y la respuesta conductual). Posteriormente, “la mente” entra al campo de la psicología científica como un constructo teórico y metodológico. La gran diferencia, entonces, es introducir un elemento no observable en una disciplina que intenta constituirse como ciencia. Con ello, la teoría del aprendizaje humano intentó ser una réplica de la teoría de la ciencia, concordando la teoría con el método, operacionalizando los constructos que serían estudiados en las investigaciones psicológicas. Por supuesto, esto no fue fácil hacerlo inicialmente, teniendo que enfrentar la crisis de si realmente se estudiaba lo que se pretendía, analizando no sólo el proceso de operacionalización sino también los intereses del investigador influido por el sistema capitalista en el que se centraliza el conocimiento en las esferas de poder.

Dentro de toda la discusión que se desprende al respecto, se realizan críticas de tipo ideológico y social, dando paso a otras postulaciones como el construccionismo social que presentan una teoría que rompen con la tradición científica, que se salen de la dicotomía positivismo-fenomenología para avanzar a una teoría que tiene en cuenta a la población en general y no sólo a la élite para comprender el desarrollo del conocimiento y, por consiguiente, de la ciencia, estableciendo formulaciones como que el conocimiento es resultante de las relaciones comunitarias. Este tipo de formulaciones permiten ampliar la mirada para contemplar aspectos que han sido ignorados o al menos descuidados, relevantes para la comprensión del objeto de estudio.

Por otro lado, la perspectiva cognitivista reduce el mundo a una proyección, a un subproducto del individuo que conoce, esto es, que el mundo o la “realidad” es producto de procesos cognitivos (del propio funcionar de la cognición). Ante esto se cuestiona la pretendida objetividad del científico porque éste se rige por sus propios sistemas perceptuales y/o conceptuales que expresan su subjetividad.

El constructivismo social irá de la mente cognoscente que se enfrenta al mundo real al desarrollo de una epistemología social. El lugar del conocimiento ya no es la mente individual sino más bien las pautas de relación social. Esto trae consigo preguntas diferentes, ya no sobre cómo funcionan las “palabras” en la mente individual sino sobre la función del lenguaje en el quehacer cotidiano en tanto éste ocurra en el intercambio social.

Así, la pregunta de cómo la mente llega a reflejar la naturaleza del mundo real, lleva a respuestas caducas en tanto pretendan establecer la verdad y objetividad en espacios donde no se puede responder que unas afirmaciones son más “verdaderas” que otras como es en el construccionismo. Para éste, los conceptos de verdad y objetividad se dan en los términos de la pragmática social.

En la medida en que el conocimiento individual entra en un punto muerto surgen alternativas al conocimiento individual: a saber, el enfoque del conocimiento que reside en la esfera de la conexión social. La representación objetiva y verdadera está en crisis, y aparecen las críticas ideológicas y literario-retóricas y sociales. No quiere decir que el constructivismo social abandone los empeños tradicionales, lo que hace es situarlos en un marco distinto con un cambio en el acento y las polaridades.

Si bien la crítica ideológica pone de manifiesto el auto-interés en la producción de conocimiento, la crítica literaria no sustituye el lenguaje por la ideología sino que pone de relevancia el texto. Por otra parte, la crítica social va por un camino opuesto al del lenguaje; las concepciones de verdad son un proceso social, a diferencia de la crítica ideológica que en su proyecto emancipatorio no renuncia a la posibilidad de alcanzar la verdad a través del lenguaje (por ejemplo, la verdad de la opresión de clases) y la crítica literaria que sería su paralelo en tanto la disciplina es construida desde lo textual, su discusión se basaría en gremios literarios en disputa, lo cual reproduciría la lógica de las discusiones ideológicas. Entonces, frente a estas circunstancias, Gergen se pregunta si puede haber un punto de vista unificado en el que se pudiera combinar todas estas fuerzas críticas, a lo que responde con aludiendo a la complementariedad que hay entre ellas, en la medida que la deconstrucción de la reconstrucción resulta una síntesis positiva, es decir, la crítica social abre un camino prometedor a una ciencia reconstruida, a saber, el constructivismo social. En cuanto a la crítica retórico-literaria, se ubica como una fuente de análisis a la mera textualidad sin tomar noticia de la relación entre lenguaje (incluyendo todas las formas de texto) y el proceso social, concebidos en términos de relaciones de poder. Lo que abre el constructivismo social son las consecuencias pragmáticas del discurso en sus correlatos socioculturales.


Teoría Cognitivo Social

TEORÍA COGNITIVO SOCIAL


La recuperación de los procesos cognitivos como objeto de estudio de la psicología, no dio lugar en un principio la completa desaparición del conductismo.
Antes de la crisis del conductismo, los psicólogos de orientación conductista, hicieron manifiesta una progresiva apertura que permitió dentro del esquema
E- R variables que hacían referencia a procesos cognitivos.

En esto tuvo mucho que ver el encuentro del conductismo y la psicología social, ya que fue el estudio del aprendizaje social humano, lo que evidenció la insuficiencia del esquema explicativo que los conductistas usaban.

La integración de estos procesos como variables intermedias entre estímulos ambientales y respuestas del organismo fue dando lugar al conductismo mediacional cuyo principal representante fue Albert Bandura.


Psicología (social) cognitiva y cognición social:

La psicología social nunca renuncio completamente al estudio de los procesos cognitivos. Incluso en las épocas de mayor supremacía del conductismo, la reflexión sobre la mente y la conciencia fue objeto de estudio de la psicología social, tanto psicológica como sociológica.

El inicio del conductismo coincidió con la aparición del interaccionismo simbólico, (con investigaciones de Frederic Bartlet sobre el recuerdo y con estudios realizados por la escuela soviética sobre el desarrollo cognitivo).

Al favorecer el positivismo lógico, la supremacía/ hegemonía del neoconductismo en psicología, la psicología social bajo la influencia de la escuela de la Gestalt, se centro en el estudio de procesos como la formación de impresiones, la comparación social o la influencia social.

Años ’60: Conductismo en crisis.
La psicología social contemplo uno de sus mayores desarrollos alrededor de la disonancia cognitiva, la cual tiene un marcado contenido mentalista.

Mientras la psicología retomaba su objeto de estudio prioritario: los procesos cognitivos, la psicología social conocía un desarrolló grande alrededor de las teorías de la atribución.

Por esto, la psicología social ha sido cognitiva siempre.

El termino cognición social, hace referencia a una forma determinada de abordar el estudio de los procesos cognitivos, como lo es la analogía entre estos procesos y los procesos computacionales del procesamiento de información.

Esta forma de abordar el estudio de la mente surgió a finales de los años ’50, en el contexto de las denominadas ciencias cognitivas y la psicología la asumió como una forma atractiva de abordar este tema, tras la crisis del conductismo pese a que la psicología social contara con una larga tradición en el estudio de la mente, terminó ajustándose a este modelo, que fue incorporado a las investigaciones psicosociales a finales de los años ’70.


Problemas de las definiciones y de las diferentes miradas alrededor de la psicología social:

La historia reciente comienza en 1908 con la publicación de los libros: “Psicología social”: examinaban el impacto de las variables sociales en el desarrollo y conducta de los individuos. El primero escrito por el psicólogo inglés William Mc Dougall, el segundo por el sociólogo estadounidense Edward Allsworth Ross.


Mc Dougall

Ross
Esbozaba teoría controvertida sobre instintos humanos.

Instinto: Amplias tendencias finalistas emergentes del proceso evolutivo.
Se preocupaba por la transmisión de la conducta social de persona a persona.
Similar al contagio emocional que sucede en las masas, la sucesión de modas y caprichos sociales (celulares, y demás lujos que pretenden ser imprescindibles)


En 1924 Floyd H. Allport hizo una publicación que tuvo una gran importancia en el desarrollo de la psicología social como especialidad de la psicología general.
Extendía los principios del aprendizaje asociativo a un amplio espectro de comportamientos sociales.
Evitaba hacer referencia a las fuerzas misteriosas sociales que propuso Ross, y a las elaboradas disposiciones instintivas que planteó Mc Dougall.

Hasta finales de esa década (los años ’20) la psicología social se mantuvo en la controversia de diferentes puntos de vista, mientras que su trabajo empírico – se basa en la experiencia y en la observación- que tenía relevancia práctica o teórica fue escaso.

A partir de los años ’30, se enfocó en la conducta animal social, resolución de problemas, las actitudes, la persuasión, los estereotipos nacionales y étnicos, la transmisión de rumores, o el liderazgo.

El psicólogo Kurt Lewin, propone realizar análisis teóricos antes de ir a investigar un problema empíricamente, para que asi la investigación tuviera una finalidad clara: determinar la validez de las hipótesis formuladas sobre los modelos explicativos de la conducta objeto de estudio, es decir:

Teoría: Propone explicación a una conducta dada, en la cual el investigador pudiera predecir en qué condiciones tal conducta se manifestaba.

En 1939 Lewin realizó un experimento en el cual se empleaban adultos para que interpretaran diferentes roles como líderes de varios grupos de niños.

Trataban de establecer ambientes determinados en función de un liderazgo ya fuera autoritario, democrático o permisivo.
Se observaban las reacciones de los niños y se señalaban qué tipo de interacción social surgía de cada forma de liderazgo.

Este experimento estimuló a otros investigadores que a finales de la segunda guerra mundial se lanzaron a la realización de investigaciones de tipo experimental en las cuales se manifestaban ambientes sociales coyunturales en condiciones de laboratorio.

Durante este tiempo también se realizaron avances en las investigaciones de campo, no experimentales, de la psicología social.

Así se fue perfilando el estilo de la actual psicología social: más como un estudio objeto de conductas y comportamientos sociales que como estudios especulativos de dinámicas sociales más amplias.


El estudio de las estructuras cognitivas: prototipos y ejemplares:

Uno de los conceptos más usados para describir las estructuras cognitivas es el de categoría.

La categorización es el proceso mediante el cual nosotros simplificamos y ordenamos la información, de manera que percibimos la realidad como una amalgama de objetos únicos y singulares, sino que los vemos como un conjunto ordenado de clases de objetos o categorías.

Hasta los años 70 el estudio de categorización estuvo basado en al clásico concepto de categoría: agrupaciones arbitrarias de rasgos que la persona va aprendiendo mediante un proceso de confirmación de hipótesis.

Sin embargo esto fue cuestionado tras un estudio de Eleanor Rosca.

Este evidenciaba que las categorías no son arbitrarias sino naturales: producto de la forma en que se encuentra organizado el mundo perceptivo.

Ej.: la categoría AVES no es fruto de una arbitrariedad cultural, sino que refleja la existencia de dicha categoría en la realidad empírica.

Atributos como ‘tener pico’, ‘tener plumas’ suelen darse juntos y raramente se asocia con otros como ‘tener patas’.

También se mostró que estas categorías no son claramente definidas sino más bien difusas, por tanto que no todos los miembros de una categoría comparten todas las características que la definen.
Dependiendo de cuantos rasgos se comparten, los miembros entran a ser menos o más representativos.
Ej.: categoría mamíferos: perro es más representativo que ballena.

Las categorías entonces no son homogéneas sino que tienen una estructura interna.
Dentro de cada categoría existen miembros más representativos a estos se les llamó prototipos que funcionan como puntos de referencia de la categoría.

Las categorías están organizadas jerárquicamente:

- categorías Básicas: objetos que forman parte del mundo perceptivo (perro, mesa)
- categorías supraordinadas: se encuentran en un nivel superior de abstracción y engloban una serie de categorías básicas. (mamífero, mueble).
- Categorías subordinadas: el nivel de abstracción es menor que el de las categorías básicas (pastor alemán, mesa de oficina).

Las investigaciones sobre el proceso de categorización fue extrapolado al ámbito social, dando paso a investigaciones que pretendían confirmar s esta concepción de las categorías, era aplicable al ámbito de la percepción de personas y situaciones sociales.

Partiendo de esta hipótesis se han hecho diferentes investigaciones para comprobar si la cas categorías sociales se ajustan al esquema de Rosch.

Se llegó a la conclusión de que estas al igual que las categorías físicas sí están organizadas jerárquicamente, existiendo diferentes niveles de abstracción.

Un estudio clásico sobre el tema es el de Cantor y Mischel (1979) en el cual se estudió la forma en que está estructurado el conocimiento sobre otras personas.

Conclusión de este tipo de investigación:
Categorías sociales son conjuntos difusos que se estructuran alrededor de un prototipo. Estas conclusiones no se aplican únicamente a la percepción de personas, sino también de situaciones.

El predominio de esta concepción de categorías hizo que los prototipos: miembros más representativos de las categorías fueran considerados durante mucho tiempo como la forma básica de la estructura cognitiva.

De esta manera todo el conocimiento que tenemos sobre el mundo, tanto físico como social., se encuentra almacenado en la memoria en forma de prototipos.

Sin embargo algunos autores sugieren que el conocimiento no se encuentra representado en las estructuras de la memoria en forma de prototipo sino de esquemas.

Vendría siendo que el conocimiento que tenemos sobre una determinada categoría no estaría representado por una abstracción de los ras gos más representativos de los miembros, sino por el conjunto de todos los ejemplares concretos que hemos conocido.

Ej.: la información que tenemos sobre las personas inglesas no estaría representada por un prototipo abstracto en el que se resumiría los rasgos más representativos de las personas inglesas que se hayan conocido, sino por ejemplares concretos, por la imagen específica de todas las personas inglesas conocidas, ya sea directamente o de forma indirecta, a través de otras personas, medios de comunicación, etc.

Cognición Social

ALGUNOS PROCESOS Y CONSTRUCTOS FUNDAMENTALES ESTUDIADOS EN LA PSICOLOGÍA SOCIAL


COGNICIÓN SOCIAL


Acorde con la teoría cognitivo social anteriormente expuesta, se define la cognición social como aquella organización cognitiva que se establece a partir de la interacción del sujeto en su ambiente, en el que resulta evidente la influencia del entorno, lo social, en su cognición, además de definir cierta manera de asumir las cosas. Para comprender un poco más sobre este tema, se definen los siguientes conceptos que son los más mencionados cuando se habla de cognición social.


Esquemas:

Un concepto muy utilizado para hacer referencia a las estructuras cognitivas: esquema.
Aunque fue a mediados de loa años ’70 que adquirieron un papel central en la psicología cognitiva, con la idea de que la persona cuenta con una estructura cognitiva interna que la ayuda a percibir y a orientarse; éste término ya había sido utilizado por Piaget (1926) para referirse a la forma en que el conocimiento que el niño ya tiene sobre el mundo influye en la adquisición de nuevas formas de conocimiento.

Bartlett: organización activa de la experiencia pasada que determina la forma en que la nueva información es adquirida.

Sin embargo fue hasta finales de los ’60 que el concepto de esquema fue introducido es la psicología cognitiva, y hubo que esperar aún más para que fuera plenamente integrado en las investigaciones de la psicología social cognitiva.

Se le prestó verdadera atención sólo hasta que fue introducido en la psicología cognitiva.

Este puede ser el por qué de la similitud entre investigaciones sobre esquemas realizadas por la psicología cognitiva y la psicología social.

Uno de los objetivos de la investigación de esquemas sociales ha sido la clasificación e identificación de los diferentes tipos de esquemas existentes.


El estudio de los procesos de interferencia y heurísticos:

Las personas eran concebidas como un sistema racional de procesamiento de información.
Luego empezó a ser considerada como un sistema imperfecto y con tendencia a errores sistemáticos.

Esto fue desatado por investigaciones sobre el proceso de inferencia y específicamente los trabajos sobre Heurísticos de Tversky y Kahneman.

Las personas no procesan de forma racional toda la información disponible para llegar a la mejor solución, sino que toma atajos, formas de inferencia que requieren poco esfuerzo y reducen la resolución de problemas a unas cuantas operaciones sencillas.

La investigación psicosocial sobre los procesos de inferencia, ha intentado mostrar la forma en que operan estas reglas heurísticas en casos en que la información se refiere a situaciones sociales.

Las teorías de la atribución habían reforzado inicialmente, la imagen de la persona como ser racional que sopesa toda información para dar respuesta a algo. Estudios en torno a la teoria de la covariación y a la Inferencia correspondiente puso de manifiesto que tendemos a cometer errores en el proceso de atribución.

Los estudios sobre errores atribucionales fueron el puente entre ka investigación sobre atribuciones y el área de cognición social, centrada en el analizas de los heurísticos y procesos de inferencia.

Percepción Social

PERCEPCIÓN SOCIAL


La percepción es un proceso psicológico complejo y dinámico que permite la organización de los estímulos (objetos, hechos o situaciones) con que se encuentra el individuo por todas partes para formar un cuadro coherente e integrado del mundo. Así, la percepción proporciona la información básica que determina las ideas que el individuo se forma del entorno y las actitudes hacia él, y a partir de esas ideas y conocimientos surge una serie de expectativas con respecto al entorno de que se trata y éstas modelan la percepción. Tradicionalmente, la percepción ha sido estudiada de acuerdo a los procesos por medio de los cuales los individuos perciben el tamaño, la distancia y el movimiento de objetos aislados, pero los psicólogos sociales se interesan en conocer la forma en que los individuos se perciben entre sí y a su entorno. Este proceso que es natural e inconsciente, es fundamental para la adaptación al ambiente físico dado que proporciona al sujeto las bases para conocer el mundo circundante y realizar sus actividades, y debido a esta relación entre percepción y adaptación, el estilo de percibir el mundo se adaptará, con el tiempo, a las características y requerimientos particulares de las personas con las que interactúa frecuentemente.

La semejanza entre la percepción de objetos y la percepción de personas radica en que ambas están estructuradas, en ambas se buscan elementos invariables y tienen un significado. La diferencia está en que las personas son percibidas como agentes causales, el sujeto tiene una similitud con las otras personas, en las personas se da interacción mientras que en los objetos no, y la percepción de las personas es más compleja.

La percepción social es un proceso o procesos a través de los cuales pretendemos conocer y comprender a las personas. En la psicología social, se estudian las influencias sociales sobre la percepción de objetos no sociales y es muy importante porque influye en las relaciones interpersonales. Toda percepción consta de dos procesos: recopilación de datos e intento de ir más allá de los datos. La percepción social es el proceso por el que llegamos a conocer a otras personas, sus características, cualidades y estados internos. Toda percepción social es un proceso activo y selectivo, en el que a partir de unos datos inferimos otros.

Salomon Asch fue pionero en la investigación acerca de la formación de impresiones en las personas. Influido por la psicología de la Gestalt, convencido de que “El todo es más que la suma de sus partes”, considera que los diversos elementos de información que poseemos de una persona se organizan como un todo, generando una impresión dinámica, difícil de predecir a partir de los elementos tomados por separado. Este autor plantea cuatro principios de la formación de impresiones que formuló Asch:

· Las personas se esfuerzan por formarse una impresión de otras personas, se tiende a completar la escasa información percibiendo a la persona como una unidad.
· Las mismas cualidades podrían producir impresiones diferentes, ya que las cualidades interactúan entre si de forma dinámica y pueden producir una nueva cualidad.
· Las impresiones poseen una estructura, hay cualidades centrales, y otras periféricas.
· Cada rasgo posee la propiedad de una parte dentro de un todo. La introducción u omisión de un único rasgo alteraría la impresión global.

A continuación, se presentan modelos que se han propuesto para la formación de impresiones:

· Modelos de tendencia relacional (posición constructivista/gestáltica): Investigación de S. Asch (gestaltista). Los diversos elementos están organizados como un todo y cada rasgo afecta y se ve afectado por los demás generando una impresión distinta cada vez difícil de predecir. Asch diferencia entre rasgos centrales y secundarios en función del ambiente: los centrales son los rasgos que tienen un peso importante en la impresión final y los secundarios (o periféricos) son aquellos que no lo tienen.
· Modelos de combinación lineal (posición empirista): Integración de la información. La percepción final de la persona se consigue a través de las características individuales de los elementos que percibimos de ellos. La primera impresión es la conclusión de combinar linealmente los rasgos que de ella se nos presentan. Los rasgos de una persona nunca son absolutos, sino que se pueden evaluar o valorar, y sumándolos nos pueden dar el rasgo final de esa persona. Los elementos informativos no cambian de significado, sino que se combinan de alguna forma para causar una impresión unificada. Las formas de combinación pueden ser:

o Modelo suma. Considera que la impresión final que obtenemos de una persona es el resultado de la suma de los rasgos que tenemos de por separado. Este modelo no explica la formación de las primeras impresiones. Cuantos más rasgos se presenten mejor (cantidad).
o Modelo promedio. Se evalúan las características por valoración, cualidades, no tanto cantidades. Lo que importará es aquello en lo que destaca. Presentar sólo los rasgos en que destaca (calidad).
o Media ponderada. Establece un modelo en la que permite ver que la primera impresión cuenta más que las siguientes, qué características cuentan más.

Hay que tener en cuenta que al elaborar una impresión en el menor tiempo posible, intentamos obtener el mayor número de datos posibles que resultan ser más de lo que se cree, pues son recogidos a partir de estereotipos, datos que provienen de las teorías implícitas de la personalidad, comunicación no verbal y conducta. Además, pueden haber sesgos de percepción debido a que la percepción es absolutamente básica porque nuestra conducta social se basa en lo que percibimos y la percepción resulta ser una construcción social si analizamos los factores que se relacionan. Es preciso aclarar que un sesgo de percepción es un error sistemático de percepción, y los más destacados son:

· Sesgo de la visión restrospectiva (tendencia a exagerar nuestra capacidad para prever un hecho, el “ya lo sabía yo”).
· Sesgo de la perseverancia en la creencia (cambiar nuestras creencias es difícil).
· Sesgo de la confianza excesiva (en muchos asuntos tenemos más confianza de la que deberíamos tener. Tendencia a sobreestimar la precisión de nuestros juicios y creencias).
· Sesgo de la confirmación (tendencia a buscar información que confine nuestras preconcepciones).
· Sesgo de la memoria adaptativa (nuestra memoria es flaca y la ajustamos para que se parezca a la situación presente).
· Sesgo de la correlación ilusoria (percibir relaciones de causalidad allí donde no las hay).
· Sesgo heurístico de disponibilidad (es la regla empírica que juzga la probabilidad de las cosas en términos de su disponibilidad en la memoria).

Hay factores que influyen en la percepción interpersonal asociados con el perceptor, la persona percibida y el contenido de la percepción. En cuanto al perceptor, influyen las metas, las motivaciones y las expectativas que éste tenga, además de la familiaridad que tenga con el estímulo pues cuanto más familiar sea se obtendrá una percepción más exacta y a la vez más compleja, llevando consigo sesgos y errores como en el efecto de la mera exposición que se trata de una persona que se presenta en muchas situaciones y seguidamente, si contiene una cualidad positiva o neutral, el hecho de encontrarla con frecuencia aumenta el atractivo. También sucede que cuando una persona percibe a otra, y cuanto mayor sea la necesidad que tenga de esa persona o de alguno de sus atributos, se le tenderá a dar una mayor acentuación perceptiva, hay una tendencia a percibirla de manera más compleja y exacta. Claro que eso trae problemas como el efecto de halo en el que un sujeto se asocia con gente exitosa para obtener beneficios o el efecto de la acentuación perceptiva que es cuando una persona satisface algún tipo de necesidad a otra y se tiende a acentuar el valor sobre esa persona. Por otra parte, hay un valor del estímulo cuando un sujeto percibe a una persona capaz de posibilitarle consecuencias positivas o negativas, desde el punto de vista afectivo, tiende a percibirla de forma más compleja. Sin embargo, puede presentarse la defensa perceptiva que es el alto umbral de reconocimiento que gozan algunos estímulos amenazadores (no vemos aquello que no queremos ver) o la perspicacia perspectiva cuando las personas que pueden aportarnos beneficio tiene un bajo umbral de reconocimiento (vemos aquello que queremos ver).

Respecto a la persona percibida, los factores que se pueden observar son el congraciamiento que son las estrategias utilizadas para aparecer de manera más atractiva ante los demás, la intimidación cuando las personas manejan la impresión mostrando el poder que tienen sobre otras, la autopromoción al intentar manifestar habilidades y esconder defectos, la autoincapacidad al manifestar habilidades y dependencias para provocar conductas de ayuda y, por último, el asociarse a gente con éxito para que se produzca el efecto de halo.

Con relación al contenido de la percepción, hay un factor de orden de aparición en el que se contemplan dos efectos: Uno de ellos es el efecto de primacía que consiste en la influencia de los primeros rasgos en la impresión final, y el otro se trata del efecto de recencia que ocurre cuando los últimos rasgos son los que más influyen. Siendo que los primeros rasgos vertebran la percepción siguiente, el efecto de primacía suele tener mayor fuerza que el de recencia. El otro factor está relacionado con el tono evaluativo en el que los aspectos negativos que percibimos de una persona tienen un peso mayor en la impresión que los positivos. Esto puede explicarse, porque los aspectos negativos de una persona pueden resultar en algunos casos amenazantes. Ese tono evaluativo de los elementos formativos conlleva al sesgo de positilidad pues hay una tendencia general a percibir a las personas de forma positiva, pero cuando percibimos un rasgo negativo tiene más fuerza en la evaluación final. Además, una evaluación negativa es mucho más difícil de desconfirmar que una positiva. Otro aspecto es que la información única y peculiar percibida de otra persona tiene mucho más impacto en la percepción. Cuando una persona presenta características muy similares a los demás, y presenta una que sea diferente, ese será el rasgo que más le marque, el rasgo original. Esto está muy relacionado con el hecho de que tiene mayor fuerza aquella información que sea clara (fácilmente confirmada o desconfirmada) aunque sea más simple que la información ambigua. Para terminar, está el contenido mismo de la información ya que se pueden obtener diferentes tipos de información a través de una primera impresión, pero este contenido de cualquier tipo, está siempre modulado por el contexto, es decir, la situación en la que se perciba el contenido de una persona.

Conociendo estos factores influyentes en la percepción social, se esperaría que esa percepción facilite la labor que el sujeto tiene que realizar, que facilite la adaptación, una percepción clara, objetiva, sin prevalecer si es correcta o no. Entonces, los factores relacionados con la precisión perceptiva son:

· Inteligencia: Las personas más inteligentes manifiestan una mayor capacidad perceptiva.
· Complejidad cognoscitiva: Su memoria a corto y largo plazo poseen multiplicidad de esquemas mentales muy ricos para analizar la realidad.
· Edad: A mayor edad mejor precisión perceptiva. La madurez está relacionada con ella.
· Sexo: La diferencia en el sexo no parece que influya. Pudiera ser que por educación las mujeres hayan adquirido una mejor percepción.
· Ajuste socio-emotivo: En casi todas las enfermedades que tienen que ver con la personalidad o con la emoción influye la precisión perceptiva.
· Las personas que se dedican a tareas que tienen que ver con la estética presentan mayor precisión perceptiva.
· El rasgo autoritarismo está relacionado con una menor complejidad cognoscitiva y menor precisión perceptiva.

Actitudes

ACTITUDES


Definición

Aunque por muchos años el estudio de las actitudes ocupó un lugar muy importante en la psicología social, los estudiosos no han podido llegar a un consenso sobre la mejor manera de definirlas. Mientras la mayoría de ellos coincide en que las actitudes implican lo que la gente siente por algún objeto o situación, otros proponen que también incluye lo que la gente opina acerca del objeto o situación, además de su conducta con respecto al mismo.

A lo largo de la historia, se han planteado varias definiciones sobre la actitud según concepciones tradicionales unidimensionales en los que sólo se toma el componente afectivo o evaluativo, o concepciones tradicionales que plantean tres dimensiones de la actitud (perceptivo-cognitivo, afectivo o evaluativo y conductual). Sin embargo, podría decirse, de un modo muy general, que las actitudes son evaluaciones duraderas de diversos aspectos del mundo social, evaluaciones que se almacenan en la memoria (Judd), que pueden funcionar como esquemas o marcos cognitivos que organizan la información sobre conceptos específicos, situaciones o acontecimientos (Wyer y Srull), influyendo en la forma en que el individuo procesa la información social.

De acuerdo a las concepciones teóricas clásicas, se identifican tres componentes de las actitudes. La primera de ellas es el componente cognitivo, el cual se refiere a los conocimientos que una persona tiene de un objeto que pueden ser más o menos erróneos o muy parciales, pero por sí mismos son suficientes para fundamentar una actitud. el segundo se trata del afectivo que se compone por los sentimientos que el objeto despierta. El tercero y último es el componente comportamental que incluye las tendencias, disposiciones e intenciones hacia el objeto, así como las acciones dirigidas hacia él.

Sin embargo, Berkowitz (1975) sugiere que la mejor definición es la que enfoca los sentimientos de las personas hacia las cosas y no las opiniones porque se puede tener una opinión acerca de algo que no interesa al sujeto, además que no siempre coinciden los sentimientos y las opiniones. Entonces, plantea que las actitudes se refiere a los sentimientos favorables o desfavorables que inspira un objeto o situación. Así, las actitudes implican sentimientos evaluativos puesto que indican qué tanto agrada o desagrada algo al individuo.

Las actitudes resultan ser predisposiciones aprendidas que ejercen una influencia en la acción de un individuo hacia determinados objetos, personas o grupos pero no constituyen la acción misma.


Formación de las actitudes

Se han formulado distintas teorías para explicar la formación de actitudes tales como el Aprendizaje Social en el que se propone que muchas de nuestras perspectivas se adquieren en situaciones en donde interactuamos con los otros o simplemente observamos sus comportamientos y, mediante el modelado, los individuos aprenden nuevas formas de comportamiento observando y copiando simplemente las acciones de los demás, que les sirven de modelos. También se encuentra la teoría de la Comparación Social, que afirma la tendencia del individuo a compararse con los otros para determinar si su visión de la realidad es o no la correcta y, en la medida en que nuestras opiniones coincidan con las de los demás, se concluye que sus ideas y actitudes son exactas. El Condicionamiento Clásico y el Condicionamiento Instrumental son otros dos modelos teóricos de fundamental importancia dentro de la Psicología Social y la Psicología en general, por lo que se profundizará a continuación.

- Condicionamiento clásico: Este modelo propone que la repetición de un estímulo neutro (un objeto, un tema, incluso otra persona), acompañado de una experiencia agradable o desagradable, hará que el estímulo antes neutro despierte los mismos sentimientos agradables o desagradables con los que se ha asociado. Algunos psicólogos sociales han aplicado este modelo de aprendizaje para elaborar teorías sobre la formación y cambio de actitudes. Hay otras investigaciones que han tenido éxito en la identificación de algunos de los parámetros de este modelo que afectan la fuerza de las actitudes aprendidas. Por ejemplo, los investigadores descubrieron que entre más fuerte sea el sentimiento asociado con el estímulo no condicionado, más intensa será la actitud aprendida; también, se ha demostrado que canto más próxima sea la sucesión temporal entre el estímulo condicionado y el no condicionado, más fuerte será la actitud aprendida; otro punto que se ha observado es que entre mayor sea la frecuencia con que se presenta el estímulo condicionado acompañado del estímulo no condicionado, mayor será la intensidad de la actitud aprendida.

- Condicionamiento instrumental (u operante): Este modelo propone que las respuestas que son recompensadas se fortalecen y mantienen, mientras que las que son castigadas se debilitan y desaparecen. Según este modelo, el individuo influye u “opera” sobre el medio. Es probable que se repitan los actos que van seguidos de consecuencias favorables; por el contrario, los que generan consecuencias desfavorables generalmente no se repiten. A un hecho que contribuye a aumentar la probabilidad de que una conducta anterior ocurra de nuevo se le denomina “reforzador positivo” y a un suceso que tiende a disminuir la posibilidad de la repetición de la conducta se le llama “reforzador negativo”. Lo psicólogos sociales han aplicado con éxito el modelo del condicionamiento instrumental del aprendizaje en el desarrollo de teorías sobre la formación y cambio de actitudes. Además, han logrado identificar algunos parámetros específicos de la situación de aprendizaje que son de importancia en el aprendizaje instrumental de las actitudes. Por ejemplo, Carl Hovland y sus colaboradores (Hovland, Janis y Kelley, 1953) proponen que para que ocurra un cambio de actitud deben ocurrir tres procesos sociales entre las condiciones del estímulo y la respuesta. Para que un estímulo produzca un cambio de actitud, primero se debe notar o advertir el estímulo, después el individuo debe comprender el mensaje y, por último, el individuo debe aceptar el mensaje. La aceptación depende de los incentivos, es decir, el individuo debe percibir que la nueva actitud representa mejores ventajas personales que la anterior. Otros psicólogos sociales (Bandura, 1974; Berger, 1962) señalan que un cambio de conducta, como es el desarrollo de nuevas actitudes, puede producirse por medio de un reforzamiento indirecto pues, con frecuencia, se adoptan nuevas actitudes cuando se observa cómo son reforzadas otras personas que asumen estas actitudes.


Funciones de las actitudes

Al investigar acerca de la razón por las que las personas tienen actitudes y las mantienen, Stahlberg y Frey citan unas bases funcionales principales de las actitudes, las cuales son:

· Funciones defensivas del yo: Las actitudes pueden proteger a alguien de sentimientos negativos hacia sí mismo o el propio grupo, permitiendo proyecciones de estos sentimientos hacia otras personas tales como grupos minoritarios.
· Función valor-autorrealización expresiva: Las personas tienen necesidad de expresar actitudes que reflejen sus propios valores centrales o componentes de su autoconcepto.
· Función instrumental adaptativa o utilitaria: Las actitudes ayudan a las personas a alcanzar objetivos deseados como recompensas, o a evitar objetivos no deseados como los castigos.
· Función de conocimiento o economía: Funciones de organizar o estructurar un mundo caótico o diferente. Las actitudes nos permiten categorizar la información que no llega como nuevas experiencias, a lo largo de dimensiones evaluativas establecidas y nos ayuda a simplificar y comprender el complejo mundo en que vivimos.

Por otra parte, Morales, Rebolloso y Moya sintetizan estas funciones:

· Función de evaluación de objetos: Tener una actitud hacia un objeto, es más funcional para la persona que no tener ninguna , puesto que por ese solo hecho puede orientar su acción y sabe lo que es conveniente hacer y lo que es preferible evitar en todo lo relacionado con el objeto de la actitud.
· Función de ajuste social y expresión de valores: La orientación social predominante de una persona o personas las predispone a mantener o adoptar actitudes que cumplen una función determinada.

Lindgren (1972) dice que las actitudes pueden servir como causantes de motivación del modo en que las personas establecen una interacción con su medio y pueden, también, influir en el modo en que se percibe la realidad. Tales actitudes tienen una diversidad de componentes afectivos, cognoscitivos y propios de la conducta y pueden organizarse en sistemas de valores. Dado que las actitudes no se pueden observar directamente sino que se infieren de un tipo de conducta, por ejemplo, de la conducta social o de los ítems de un cuestionario o escala evaluadora. Dichos medios sirven para apreciar la dirección, intensidad, centralización, prominencia y congruencia de las actitudes.


Influencia de las actitudes en la conducta

La influencia de las actitudes en la conducta ha sido estudiada en numerosas investigaciones de las cuales se han elaborado ciertas teorías, entre las que se encuentran las teorías de la congruencia de las actitudes. Estas teorías proporcionan un marco general para el examen de la relación entre las actitudes y la conducta. En general, estas teorías evalúan el grado de congruencia que existe entre las diversas actitudes de una persona y entre esas actitudes y su conducta. Dichas teorías sostienen que la incongruencia de las actitudes entre sí o entre éstas y la conducta produce malestar y tensión, y que la gente intentará eliminar dicho malestar cambiando ya sea sus actitudes o su conducta. Dentro de este grupo de teorías se encuentra la teoría de Leon Festinger (1957) de la disonancia cognoscitiva en la cual explica que cuando una persona posee dos conocimientos (ampliamente definidos como actitudes, creencias, conciencia acerca de la conducta propia) opuestos o incongruentes entre sí, da un estado de disonancia que implica tensión y malestar psicológico, y el individuo se ve motivado a reducirla o eliminarla. Según esta teoría, el individuo se ve impulsado a reducir la disonancia modificando ya sea su actitud o su conducta, buscando restablecer su equilibrio. Un aspecto de la investigación relacionada con las teorías de la congruencia de las actitudes, de hecho, ha enfocado la congruencia entre las actitudes y la conducta de las personas.

Otra teoría es la de la congruencia actitud-conducta. Resulta que, por mucho tiempo, los psicólogos sociales como Rosenberg y Hovland (1960), creyeron que los efectos de las actitudes de la gente sobre su conducta eran directos pero cuando Allan Wicker (1969) revisó más de treinta estudios sobre la relación que existe entre las actitudes y la conducta, descubrió que los efectos de las actitudes sobre conductas específicas no eran muy fuertes. Posteriormente, se realizaron otras investigaciones en las que se ha demostrado que las actitudes sí afectan la conducta (Kahle y Berman, 1979), pero que esos efectos se harán evidentes sólo cuando las actitudes y la conducta se midan a niveles equivalente de generalidad o especificidad (Ajzen y Fishbein, 1973, 1977; Davidson y Jaccard, 1979). Martín Fishbein (1973) explica que dos personas que tienen actitudes igualmente favorables hacia alguna cosa, pueden manifestar conductas diferentes en cuanto a la misma. Por lo tanto, las actitudes no predicen con precisión la conducta específica que manifestará una persona. Una actitud general no puede predecir una conducta específica, pero sí una clase general de conductas relacionadas con esa actitud. posteriormente, Mark Zanna y sus colaboradores (Zanna, Olson y Fazio, 1980) demostraron que la relación actitud-conducta también está influida por las diferencias individuales de las personas estudiadas.

Entonces, antes se pensaba que existía una relación directa entre actitud y conducta, que las actitudes predicen las conductas y que si se deseaba cambiar las conductas era necesario cambiar las actitudes, pero estudios posteriores llevaron a la conclusión de que únicamente en contadas ocasiones se puede predecir la conducta de una persona a partir de sus actitudes, pero en el mayor de los casos se logra una predicción general y por eso hay investigadores que buscaban procedimientos de evaluación que mantuvieran un a estrecha correspondencia entre el nivel de especificidad de la actitud y el de la conducta, investigando cuándo la actitud predice la conducta, es decir, encontrar las condiciones que aumentan o disminuyen la fuerza de la relación. Todo esto ha generado una serie de críticas metodológicas relativas a la falta de relación actitud-conducta: Si actitudes y conducta se midieran al mismo nivel de especificidad o generalidad, en relación al mismo contexto, se encontraría más relación entre ambas. También hay críticas a la falta de relación: No se encuentra relación entre actitud y conducta porque hay otros factores o variables moderadoras que no se han tenido en cuenta a la hora de realizar la evaluación.

Un modelo del proceso actitud-comportamiento podría ser: Algún hecho activa una actitud. Esta actitud influye en nuestra percepción del objeto actitudinal. Entonces, se activa nuestro conocimiento de lo que es adecuado en una situación determinada (normas sociales). La actitud y la información almacenada acerca de lo que es apropiado o esperado, perfila nuestra definición del hecho y esta definición influye en el comportamiento.


Cambio de actitudes

Las actitudes formadas sobre la base de experiencias directas a menudo ejercen efectos más fuertes en el comportamiento que aquellas formadas indirectamente y su intensidad está en función de la fuerza de la reacción emocional, la importancia que el individuo le da, es decir, la medida en que se preocupa por la actitud; el conocimiento que tenga el individuo sobre el objeto de actitud, la accesibilidad o facilidad con la que viene a la mente en diversas situaciones. Ajzen y Fishbein sugirieron que el mejor predictor de cómo actuaríamos en una situación determinada es la intensidad de nuestras intenciones con respecto a la situación. De acuerdo con esto, los factores que determinan la importancia de la actitud son:

- El propio interés
- La identificación social: Cuanto mayor es la medida en la que una actitud está mantenida por grupos con los que se identifica un individuo, mayor es su importancia.
- La relevancia de los valores: Lo que hace a una actitud importante es su relación con las necesidades y valores sociales e individuales básicos.
- La especificidad de las actitudes: El vínculo entre actitud y comportamiento es más fuerte cuando las actitudes y comportamientos están medidos al mismo nivel de especificidad.
- La autovigilancia: A mayor autovigilancia más se guían los individuos por las actitudes.

Las actitudes son muy difíciles de cambiar por su consistencia, su interconexión, su mutiplicidad y por su extremosidad. De todas formas, en el transcurso de la historia, se han realizado muchos intentos de cambiar las actitudes, como por ejemplo Hovland y sus colaboradores quienes afirman que para que un mensaje persuasivo cambie la actitud y la conducta, tiene que cambiar previamente los pensamientos o creencias del receptor del mensaje, mediante creencias distintas acompañadas de incentivos. Sus estudios están basados en el conductismo y en el esquema “Emisor-Mensaje-Receptor”, con las preguntas quién, a quién, qué y cómo enumeramos todo el modelo, y entre los efectos psicológicos que los mensajes pueden producir en el receptor están la atención, la comprensión, la aceptación y la retención. A su vez, McGuire distingue doce etapas del proceso de persuasión que nos limitaremos a mencionarlas: Exposición-Atención-Interés-Comprensión-Generalización de cogniciones relacionadas-Adquisición de habilidades relevantes-Aceptación-Memorización-Recuperación-Toma de decisión-Actuación-Consolidación. Hay que tener en cuenta que entre las etapas hay una relación de interdependencia y el efecto de una comunicación sobre el cambio de actitud puede comprenderse mucho mejor si se analiza su impacto sobre cada una de las diversas etapas.

Otro modelo teórico es el de procesamiento de la información que puede explicarse a partir de tres puntos:

1. Modelo Heurístico: El individuo se deja convencer sobretodo por aspectos irrelevantes del mensaje que recibe dada su tendencia a ahorrar esfuerzo cognitivo. Se trata de una señal o característica superficial del mensaje, la fuente que lo emite o las reacciones de otras personas que reciben el mismo mensaje.

2. Teoría de la respuesta cognitiva: El individuo contraargumenta internamente cada mensaje que recibe y se deja persuadir sólo si la argumentación le convence. Si las respuestas cognitivas que genera van en dirección opuesta, no habrá persuasión, incluso puede darse un efecto boomerang: los receptores no son ya persuadidos por la fuente o mensaje, sino más bien por sus propias respuestas ante lo que la fuente y el mensaje dicen.

3. Modelo de probabilidad de elaboración: Este modelo especifica en qué condiciones el individuo se deja convencer por aspectos "irrelevantes", o ajenos al mensaje; y en qué condiciones se centra fundamentalmente en el mensaje y sólo se deja persuadir si este le convence por completo. Las estrategias que posee el perceptor son: la ruta central y la ruta periférica. En la central la probabilidad de elaboración es muy elevada y en la periférica muy baja. Elaboración es que el receptor se implique en pensamientos relevantes al tema. Además, el cambio producido por la ruta central es más duradero y más resistente a la persuasión.

En el apartado de la influencia de las actitudes sobre la conducta, se planteó la perspectiva de la disonancia cognitiva que forma parte de lo que podría llamarse como teoría de la Consistencia / Disonancia, en el que el cambio de actitudes es motivado por la inconsistencia entre actitud y conducta para poder alcanzar una coherencia entre estos dos aspectos. Hay otras alternativas para disminuir la disonancia, como por ejemplo, adquirir nueva información que apoye nuestra actitud o comportamiento o decidir que la incoherencia en definitiva no importa.

En el proceso de persuasión, la reducción de la disonancia puede ser utilizada con provecho por los propagandistas, lo que se denomina: “Trampa de racionalización”, en el que el propagandista despierta intencionadamente sentimientos de disonancia amenazando la autoestima y, a continuación, ofrece una solución. Así, los elementos clave en el proceso persuasivo serían: la fuente, el mensaje y el receptor. Hovland, Janis y Kelley identificaron las características de los comunicadores (fuentes), las comunicaciones (mensaje) y las audiencias.

- Fuente: Hay que tener en cuenta su credibilidad según la competencia y sinceridad. La competencia se refiere a si el perceptor considera que la fuente tiene experiencia y está informada o cualificada sobre lo que dice. La sinceridad depende de la ausencia de afán de lucro, de su falta de intención persuasora. También influyen en la credibilidad; el papel del experto (él sabe más de la materia) y la velocidad del habla (entre más rápido es más persuasivo). Por otro lado, el atractivo que la fuente tenga puede determinar que se le preste más atención, puede influir en el proceso de aceptación (el receptor a través del proceso de identificación puede desear pensar o actuar de la misma manera que lo hace la fuente) y puede incrementar la credibilidad. Una fuente con alta credibilidad pero bajo atractivo es más efectiva que otra con alto atractivo pero baja credibilidad.

- Mensaje: Se considera su forma porque cuando una audiencia mantiene actitudes contrarias a las de una persona persuasiva, es más efectivo para el comunicador presentar una argumentación de dos caras con argumentos en contra y a favor de lo que dice aunque siempre desarmando los que están en contra (presentación de los distintos argumentos). Asimismo, resulta ser más eficaz dejar que sean los propios receptores quienes extraigan sus conclusiones, siempre y cuando estén lo suficientemente motivados y que el mensaje sea lo suficientemente comprensible (presentación de las conclusiones). Además, la persuasión puede incrementarse a través de mensajes que evocan emociones fuertes a la audiencia, especialmente el temor, y también cuando esos mensajes parecen no estar diseñados para cambiar actitudes, porque los que parecen intentar alcanzar este objetivo resultan ineficaces.

- La audiencia o receptor: Las características del receptor a veces tienen efectos contrarios sobre la recepción y la aceptación. Se ha encontrado que la audiencia es más susceptible a la persuasión cuando está distraída por algún acontecimiento extraño que cuando está prestando plena atención a lo que se está diciendo. Por otra parte, la inteligencia de los receptores influye en la aceptación de los mensajes complejos pero no en la de los más simples. En el caso de las personas con baja autoestima, más dependientes de las opiniones de los demás, sucede que aceptan con más probabilidad los mensajes. Un aspecto importantes es que un receptor moderado en sus opiniones puede cambiar con más facilidad que uno extremista, y mientras más grave y central sea el problema para el receptor más tenderá la exposición de una opinión muy distante de la suya a hacerle cambiar de opinión.

Puede persuadirse procediendo por aproximación sucesiva, es decir, una vez obtenido el acuerdo con la primera petición, se obtienen más acuerdos con la petición importante final que en el caso de solicitar directamente esta última, sin el preámbulo. Esto sucede porque la implicación con nuestros actos aumenta la resistencia a cambiar dichos comportamientos y, por otro lado, produce una tendencia a emitir nuevos comportamientos que vayan en ese mismo sentido, de lo contrario caería en una contradicción molesta para el sujeto. Otra opción consiste en comenzar pidiendo un favor muy exagerado, algo casi imposible de conceder que con toda seguridad será rechazado, para a continuación pasar a presentar una petición mucho más moderada; Los sujetos comúnmente hacen concesiones a todo aquel que ve que se las hace.


Estereotipos y prejuicios

El estereotipo es un tipo concreto de esquemas, creencias que versan sobre los grupos y que a su vez se crean y comparten sobre los grupos de una determinada cultura, estos entrañan gran número de suposiciones perceptivas: en primer lugar asumen que las personas de cierta clase son semejantes. Sin embargo, muchas veces el estereotipo es una distorsión que pasa por alto otros aspectos y generalmente no toma en cuenta las diferencias. En cuanto su abordaje entre los estudiosos hay tres puntos de acuerdo:

1. El estereotipo es una forma errónea de pensamiento o una forma normal: Para nada es un pensamiento erróneo inferior, sino una forma de conocimiento.
2. Los estereotipos son una característica individual o es compartida en grupo: La respuesta no es clara. El estereotipo es una herramienta individual que se crea en sociedad. El contenido se adquiere socializándose pero de forma individual y su aplicación es también individual.
3. Contenido de los estereotipos: Los estereotipos tienen contenidos característicos que definen como grupo y que los distinguen de él.

Distintos modelos teóricos han trabajado esta temática. En la teoría psicoanalítica se considera que los estereotipos son una manifestación más de una conducta heredada por las personas, una manifestación de las pulsiones o necesidades del individuo. En la teoría sociocultural, los estereotipos tienen su justificación en el medio social que surge por su adaptación a las normas; Esta escuela busca formas de canalizar las normas sin que provoquen prejuicios. En la teoría socio-cognitiva, que es la más psicológica, los estereotipos tienen siempre su génesis en los procesos de socialización del individuo y se trata de una herramienta cognitiva.

Los prejuicios son actitudes negativas u hostiles hacia ciertos grupos o colectivos humanos, más concretamente, se trata de “evaluaciones desfavorables de afecto negativo hacia los miembros de un grupo”. Por otra parte, tener prejuicios es “una actitud negativa hacia un exogrupo”. Como en la actitud, en el prejuicio hay elementos cognitivos, afectos y comportamentales. Los orígenes del prejuicio son de tipo social (procedente de desigualdades sociales, necesidad de una autodefinición positiva, etc.), emocional (procedente de la hipótesis frustración-agresión y la personalidad autoritaria) y cognitivas. Se realizan investigaciones sobre la persona autoritaria pues ésta se identifica en gran medida con la persona prejuiciosa. Para Fromm y otros investigadores, la estructura social influye en la familia, lo que a su vez influye en el individuo. Entonces, la personalidad de cada sujeto se desarrolla según la educación que tenga, especialmente en la familia, la cual educa a raíz de la estructura social.

El aspecto cognitivo de los prejuicios es el estereotipo, que comprende procesos de categorización, saliencia de los estímulos diferenciados y creencia en un mundo justo. El primer proceso se refiere a que la mera categorización es condición suficiente para producir favoritismo etnogrupal y la hostilidad exogrupal. Es imposible comportarse según sea cada persona individual. Con relación al segundo proceso, en cualquier grupo se percibe muy rápidamente las características que diferencian y es más probable que se juzgue causante de cualquier cosa que suceda a quién es distinto. La creencia en un mundo justo se ajusta con la frase: “Cada uno tiene lo que se merece”; Lerner descubrió que la simple observación de una víctima hacía que la devaluaran e incluso consideraban que se merecía lo que le sucedía (descargas eléctricas).


Formación de estereotipos y prejuicios

Los estereotipos, al igual que los prejuicios, son elaboraciones mentales aprendidas que el sujeto las va adquiriendo a lo largo de su socialización. El ambiente familiar, los grupos de iguales, ambientes escolares, etc. los fomentan. La metodología que es muy autoritaria y competitiva los propicia. Aparte, para poder evaluar el componente estereotípico de las personas habría que conocer antes todas y cada una de las dinámicas sociales de esa persona en concreto.


Funcionalidad de estereotipos y prejuicios

La funcionalidad de estos elementos, prejuicio y estereotipo, es tanto cognitiva como social. Cognitiva porque permite un ahorro de tiempo y esfuerzo al individuo apropiarse de la realidad social, da pautas para predecir conductas y no es diferente a las funciones de los esquemas; de diferenciación social (Osgood) puesto que constituyen representaciones que ayudan a formar imágenes de las personas y de uno mismo, de su rol social y su situación; y de justificación social pues, por medio de los estereotipos y prejuicios, las personas encuentran justificaciones para su actuación social y esta situación suele manifestarse mucho en los conflictos: el error fundamental de atribución grupal (tendencia a que nuestros contenidos estereotípicos tengan más atributos positivos para nuestro grupo que para los demás).

Los estereotipos, en su aspecto positivo, tienen una función social importante: facilitan la identidad social, la conciencia de pertenecer a un grupo, ya que al aceptar e identificarse con lo que es dominante en dicho grupo, por ejemplo la características y rasgos positivos de nuestra familia, lugar de trabajo, profesión, es una manera de permanecer integrados a él.


Influencia de los estereotipos y prejuicios en la conducta

Si los sujetos se dejan “engañar” por los estereotipos y los prejuicios, éstos pueden interferir seriamente en las relaciones con los demás, pues los juzgamos prematuramente acerca de sus sentimientos, ideas, la clase de conducta que un individuo desarrolla, y los juzgamos sólo por un detalle de su personalidad y actuamos conforme a la reacción que aprendimos que debíamos tener frente a estas personas.
Paradójicamente, un problema muy serio respecto de los estereotipos —si no sabemos distinguirlos y se hacen rígidos— es que pueden ser la causa de distorsiones y complicaciones en la comunicación.

Los estereotipos pueden afectar las relaciones interpersonales, pues el sujeto identifica cierto rasgo, lo clasifica y actúa de tal forma que el otro, ante nuestra reacción, actúa en respuesta, con la consiguiente confirmación de nuestro estereotipo. Es decir: cuando no le damos la oportunidad al otro de conocerlo o conocernos, podemos acarrear “la profecía autocumplidora”, puesto que nos comportamos de tal modo que despertamos en el otro la clase de conducta que nosotros suponemos que van a tener. En este caso hay un reforzamiento del aprendizaje social, porque la suposición errónea se comprueba conforme a la expectativa.

De esta manera, los estereotipos son útiles cuando reducen el ruido o la interferencia al inicio de la interacción y permiten recibir información que el transmisor intenta comunicar, pero interfieren el canal de la comunicación cuando son rígidos o inapropiados, y hacen esperar algo distinto al mensaje que realmente se está dando; es decir, que ofuscan.

En cuanto a los prejuicios, sería imposible interactuar sin un mínimo de suposiciones acerca del otro, imaginar que partiéramos de cero, sin información, con cada uno de los que nos topamos, sería imposible o una locura. Parte del aprendizaje social consiste en el manejo de nuestro comportamiento frente a los otros y cómo nos ubicamos en cada situación. Sin embargo, esta facultad de la mente presenta ciertas dificultades en la relación, como la formación de los prejuicios: éstos en principio son estereotipos que se han vuelto rígidos, basados en suposiciones erróneas y fundamentados socialmente con base en intereses ajenos a la situación y las personas. En ocasiones los prejuicios se crearon como respuestas a una amenaza percibida, real o no.


Relación entre actitud, estereotipo, prejuicios y discriminación

La relación entre estereotipo y prejuicio es muy estrecha: están unidos por el concepto de actitud frente al otro, el cual está compuesto por:

· El componente cognitivo (lo que el sujeto sabe del asunto).
· El componente afectivo (las emociones que le suscita).
· El componente conductual (las acciones que como consecuencia desarrolla).

El prejuicio es el conjunto de creencias y juicios previos de “carácter negativo” con relación a un grupo social. Se dice que hay prejuicios positivos, por ejemplo: “las mujeres son débiles y dulces, por eso hay que protegerlas”. Sin embargo, este tipo de prejuicios realmente encierran una discriminación, y por lo tanto tienen un rasgo negativo. Así el prejuicio siempre acarrea una discriminación: es la falta de igualdad en el tratamiento otorgado a las personas, en virtud de su pertenencia a un grupo o categoría social, sobre la que existe ese prejuicio.

Hay estereotipos y prejuicios individuales que ayudan a un sujeto a preservar sus valores y hay estereotipos y prejuicios construidos socialmente, que son compartidos y muchas veces fomentados por los medios de comunicación. El estereotipo es una representación repetida frecuentemente que convierte algo complejo en algo simple, es un proceso reduccionista que suele causar a menudo distorsión porque depende de la selección categorización y generalización, haciendo énfasis en algunos atributos en detrimento de otros.


Cambio de estereotipos y prejuicios

El cambio de estereotipos y prejuicios es una cuestión que suscita controversia debido a la dificultad de modificarlos, pero se puede y se debe intentar la modificación cuando son demasiado esquemáticos o cuando van acompañados de prejuicios. Las formas de intervención son individual y grupal. La mejor forma de modificarlos es creando dinámicas intergrupales y para ello se han de cumplir una serie de situaciones. Es necesario establecer contactos intergrupales de personas de estatus semejante, contactos intergrupales en los que se exija la integración entre miembros, no competición, establecer normas favorecedoras de los contactos que favorezcan los conocimientos individuales y se desarrollen en situaciones de reto personal que no sean fáciles. Si las condiciones para que se realice la terapia intergrupal no son las adecuadas se utilizan las terapias individuales las cuales son siempre intervenciones cognitivas y se trata de buscar causas de comportamiento. El mejor y más eficaz cambio ocurre si somos capaces de acumular información desconfirmatoria de las creencias con ejemplos recogidos del contexto significativo del sujeto. Según el modelo de conversión, cuando los individuos se enfrentan a información que contradice un estereotipo vigente hace falta que la información desconfirmatoria se concentre en unos pocos ejemplares que contradigan llamativamente el estereotipo.